15/02/2010
ESTOCADA A LA SANIDAD DE LOS FUNCIONARIOS
LA RAZÓN 24/01/2010 Sergio Alonso
ESTOCADA A LA SANIDAD DE LOS FUNCIONARIOS
Por su parte, Isfas (sic) el sistema sanitario que rige para los miembros de las fuerzas armadas (sic), se ha quedado sin DKV, otra de las grandes del sector.
COMENTARIO de elemese
Cuando ví la publicidad este artículo ya habían “causado baja” otras compañías más, de tal modo que, en la actualidad, deben de quedar ASISA, ADESLAS y alguna más.
El asunto es de una gravedad extraordinaria. Por un lado, tal vez el de menor importancia, el españolito de a pie podría entenderlo como el resultado de una como mínimo mala gestión, por no pensar en el resultado de un acto voluntario que llevaría las cosas mucho más lejos, bordeando incluso la justicia ordinaria. Mala gestión de, “aparcando sin penar en la salida”, lanzarse a ofrecer el cambio a sociedades médicas a toda la colectividad militar tal vez creyendo que el “estado de bienestar” iba a ser eterno. Inadmisible en unos poderes públicos que deben actuar con unos estudios y planes completos y suficientes para el futuro.
Se ha derribado el Hospital del Aire, en teoría para construir en su solar uno Central de la Defensa que fue desestimado en tiempos del ministro Bono. Pero esa idea feliz ocurría con el hospital ya suprimido. Ahí está el solar, seguramente a la espera de ser enajenado para, con su producto y de acuerdo con las manifestaciones de la titular del Departamento y de su Secretario de estado, adquirir material pesado para los Ejércitos. Se ha desprendido igualmente de la Clínica de Marina, otro centro de extraordinaria calidad que atendía también a todos los militares y, no se olvide, a sus familias.
Queda el denominado con absoluta falta de propiedad “Hospital Central de la Defensa”, el “Gómez Ulla”. Y digo con absoluta falta de propiedad porque, también de una forma que ciertamente posee la característica de demagógica y excesivamente acelerada, se ha ido cediendo parcialmente a la Seguridad Social.
Eso en Madrid. Qué decir de la cantidad de Hospitales Militares que se han cerrado en el resto de España. Si bien es cierto que el contingente total de tropa ha disminuido notablemente, no lo es menos que los militares con derecho a tales hospitales, junto con sus familias, no han disminuido con tanta rapidez. De ahí, evidentemente, el despropósito que ha supuesto la diáspora entre sociedades médicas y la supresión de centros médicos.
Es decir, se ha jugado con la eterna obediencia de los militares, de la cual han sido, y son, perjudicados subsidiarios sus familiares directos.
Por el otro lado, se ha creado ahora un problema tremendo. Cambios obligatorios que pueden suponer la pérdida de historiales médicos o tener que recurrir a doctores que, tal vez siendo igual de buenos, pone en entredicho la igualmente demagógica “libertad de elección” y tener que acudir para la consulta a zonas más distantes de los domicilios. Ello sin contar con los retrasos que se van a producir a causa de la llegada de nuevos pacientes a las sociedades que han quedado.
Un despropósito fruto de una falta de cálculo y una imprevisión inadmisible que debería dar lugar a dimisiones o ceses entre los altos cargos civiles del ministerio que han tenido la ocurrencia, y no entre los militares de Sanidad Militar que, como de costumbre, han tenido que hacer frente a la misma con su mejor ánimo. Tampoco es de recibo la actual situación de atender a la plantilla de médicos mediante la contratación por falta de aspirantes al Cuerpo de Sanidad Militar. Tal y como se ha repetido, y se seguirá haciendo, la Defensa es cara, pero la sociedad española tiene derecho a ella, de acuerdo con la Constitución, en las mejores condiciones.
Urge saber si, al final, se va a volver, en Madrid, al Hospital “Gómez Ulla” o si es un paso intermedio para acabar todos en la Seguridad Social. El asunto es lo demasiado serio y grave como para que no se solvente, sin más, con un recorte de los presupuestos destinados a ISFAS. Los militares españoles no se merecen lo que muchos podrían considerar un juego improcedente e intolerable que, curiosamente, no parece aplicarse en el ámbito de los “padres de la Patria”. Si la actividad parlamentaria es considerada como importante, la Defensa es mucho más y como tal tiene que ser atendida, precisamente porque el poder militar está bajo el poder civil.
| LA RAZÓN 24/01/2010 Sergio Alonso y elemese |
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