28/02/2010
UMD. CARTAS SOBRE UNA ASOCIACIÓN POLÍTICA DE MILITARES
AME INFORMA
CARTAS SOBRE LA UMD
Muy señor mío:
Acabo de conocer, con estupor, la imposición solemne, en el Ministerio de Defensa, de una condecoración militar a algunos miembros de la extinta Unión Militar Democrática (UMD), organización clandestina surgida cuando el final del General Franco se adivinaba inmediato.
A los “úmedos”, como se les conocía coloquialmente, les faltó fe en sus compañeros, en el Ejército y en España. Pronto pudieron comprobar lo inútil, estéril y errado de sus elucubraciones y actividades conspiratorias. Fue el suyo un rotundo fracaso. Juzgados y condenados, serían más tarde amnistiados y acogidos de nuevo generosamente en las Fuerzas Armadas.
En una decisión insólita, el Congreso de los Diputados expresó recientemente su reconocimiento a los antiguos miembros de la UMD, considerando meritorio que conspirasen en su día, faltando a la disciplina y a la lealtad debidas, invocando para ello, de forma espuria, el término “democracia”. En consecuencia no me hubiera sorprendido que les otorgasen la Medalla del Congreso o cualquier otra de las que se conceden por supuestos méritos políticos. Lo que resulta inexplicable es que se les conceda una condecoración militar.
Hubiera cabido esperar quizás, que los afectados, en un gesto de dignidad, hubieran declinado un honor que, estoy seguro, son los primeros en reconocer que no merecen.
Atentamente
Fernando Pardo de Santayana y Coloma. Madrid.
Al publicar esta noticia debiera recordarse lo que fue la auténtica realidad de la UMD, hoy manipulada y silenciada. Y para ello nada mejor que recordar algunas de sus actividades clandestinas y releer su Manifiesto, que entre otras cosas decía. “Parecería deseable y necesario... controlar las unidades más operativas del aparato militar” y añadía “con el corazón en la mano, queridos compañeros, nosotros decimos que en conciencia tenemos el difícil, peligroso y quizá incluso suicida, pero insoslayable deber de intervenir, como tantas veces hicieron nuestros mayores en el siglo XIX, como han hecho nuestros compañeros en Portugal, en Grecia, en Abisinia”
Completamente de acuerdo
Ahí va otra perla húmeda, del valor de sus palabras.
Habían dicho los húmedos en su ideario escrito por su primer espada Busquets Bragulat: “Todo soldado u oficial podrá pertenecer a una asociación encaminada a la defensa de los intereses del personal militar”.
Este leal compañero fue nombrado diputado por el PSOE, casualmente destinado a llevar la política militar, una vez cobrada la primera paga de diputado, se opuso tenazmente a que un grupo de militares hiciesen una asociación con esos fines, la AME. Que en nada se opone al Constitución.
Prueba de ello es que después de pelear muchos años, más de ocho, contra el honrado demócrata Busquets Bragulat y sus amantes camaradas del PSOE, de todos sabido su gran aprecio al Ejército, el Tribunal Constitucional obligó al Gobierno a reconocer esta asociación en sentencia 219/2001, a inscribirnos como asociación reivindicativa, a la que pueden pertenecer todos los militares desde soldado a capitán general, con todos sus directivos elegidos democráticamente.
No se oyó a ningún húmedo, tan amantes de esas libertades democráticas, protestar por el asunto.
Esto de los húmedos, fue como en Portugal: los capitanes de izquierda, los cabecillas se hicieron inmediatamente generales, a los que posteriormente, gracias a Dios, echaron, pero aquí se hicieron diputados u otros cargos, (de evidentemente mejor paga), naturalmente siempre que marcasen el paso... del PSOE, como así fue. Y a estos no hay quien los eche.
Otro húmedo, Reinleín, asegura canallescamente en “La guerra civil española mes a mes”, tomo 5º, editada por el periódico “El Mundo”, que las mujeres y niños de los guardias se utilizaron como escudos. Se refiere al Alcázar de Toledo.
Es de suponer que las de Oviedo también, las de Teruel también, las de Huesca también, las del santuario de Santa María de la Cabeza también y así hasta el infinito.
Por eso cuando el Gobierno rojo huye valientemente a Valencia, Largo Caballero deja instrucciones al general Pozas: “La defensa de la plaza de Madrid, que al ejemplo de las realizadas por el enemigo en plazas como Toledo, Oviedo, Huesca y Teruel, debe de hacerse a toda costa, defendiendo palmo a palmo el terreno”. Fundación Pablo Iglesias (FPI), AFLC XXIII, p.483.
Hay más húmedos ejemplares: el coronel Blanco Escolá explicando como el Ejercito Nacional lo hizo muy mal, y el rojo muy bien, Julián Delgado... a Carrillo para que le presente un libro, sobre Paracuellos, donde don Santiago asesinó a su padre y a algunos miles más.
Paco Alamán.
NOTA DEL NÓMADA
Además se han concedido a unos que cometieron una sedición, cuando algunos de sus compañeros nos encontrabamos en el Sahara Español, en una situación crítica, con un riesgo cierto de un conflicto armado generalizado.
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