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Cultura de Defensa
27/07/2010
LA GUARDIA CIVIL SE RETIRA DE LAS AGUAS ESPAÑOLAS DE GIBRALTAR

De nuevo hacia atrás, de retirada. Esta vez ha sido la Guardia Civil la que ha cursado órdenes para no patrullar por las aguas españolas de Gibraltar. Tras el último incidente vivido en la zona –un buque de guerra británico llegó a preparar sus armas y apuntar a una patrullera del Instituto Armado- Madrid ha decidido retraerse y evitar nuevas tensiones con los británicos o la policía gibraltareña.

¿Y cuándo arranca esta situación? Los afectaos lo tienen meridianamente claro: en el momento en que Moratinos visitó el Peñón y arrancaron las conversaciones del llamado Foro Tripartito en el que ya el Gobierno de Zapatero reconoce la soberanía de Gibraltar como para sentarse en una mesa conjunta, como si de un estado más se tratara.

Según las fuentes consultadas por este periódico, hasta en una docena de ocasiones los guardias civiles que trabajan (sic) en el Estrecho han tenido que dar novedades, es decir, informar de situaciones delicadas provocadas tanto por la Royal Navy como por la policía gibraltareña.

 

COMENTARIO de elemese

 

Si no fuera porque el Peñón es una parte inseparable de España y que existe un dictamen de las Naciones Unidas en el que insta a “ambas partes” a resolver el contencioso de reintegro del territorio a la soberanía nacional, sería para hacer un chiste malo acerca de las consecuencias de bajarse los pantalones.

 

No es el caso, porque son ya demasiados años los transcurridos desde que con malas artes y engaño Gran Bretaña se apropió del Peñón y, como es lógico, no tuvo empacho en firmar su aceptación de la ausencia de aguas territoriales y todo cuanto hiciera falta en la inteligencia –a la vista está y han pasado siglos- de que iba a hacer caso omiso a todos sus compromisos suscritos ampliando lo cedido para hospital por epidemia y extendiendo su aeropuerto cuanto ha considerado preciso.

 

Parece increíble que quienes están al frente de los asuntos exteriores españoles, incluyendo en ellos al principal responsable, al Presidente del Gobierno, no hayan parado mientes todavía en que sólo una actitud firme y que se traduzca para la potencia agresora y detentadora del Peñón en un gasto superior al beneficio obtenido es el único modo de recuperarlo. Las actitudes blandas no sirven para nada. No hay sino que echar un vistazo a la forma en que los países colonizados por Gran Bretaña han podido recuperar su libertad: Hong Kong en China, la India y cualquier otro.

 

Los intereses de los gibraltareños no tienen ninguna vela en este entierro: están en un territorio que no es de ellos y que, por descolonización, debe ser devuelto a España. Ellos pueden elegir seguir siendo británicos o ser españoles o nigerianos, lo que mejor les cuadre, pero NUNCA residir en el Peñón como si fuera de su propiedad. Son extranjeros en España por muchos años que lleven allí sus antecesores.

 

El admitir a los “llanitos” en las conversaciones entre Gran Bretaña y España constituye un desatino y un despropósito que no conducirá a nada positivo, salvo a que siga siendo un paraíso fiscal y refugio de contrabandistas, con el añadido además de que pueden pasar a la nación que es dueña de su territorio para ocupar los mejores lugares de Soto Grande y demás. Multitud de refranes hay en el acervo español para definir esta situación: “pagar la cama”, “apaleado”, etc. Bien está que el Gobierno se encuentre a gusto en esta esperpéntica situación, pero su deber no es el de asociar a sus conciudadanos a esa situación vergonzosa y opobiosa; por muy satisfecho que se sienta, y mientras que ostente la representación de todos los españoles, su obligación es la de emplear todos los medios legales a su alcance para hacer valer sus derechos.

 

Y uno de ellos es, precisamente, la presencia de las patrulleras de la Guardia Civil en las aguas jurisdiccionales españolas que rodean Gibraltar. Malo es que ceda la milla y media náutica que serían las aguas territoriales del Peñón si fuera tierra española. Rematadamente malo. Poco derecho saben, no obstante haber dado clases el presidente Zapatero de la materia. El transcurso del tiempo, la debilidad y la complicidad de las organizaciones internacionales darán lugar a una solución perjudicial para España. Ahí está, por ejemplo, Kosovo, por la mera voluntad de una gran potencia.

 

Cuando no se sabe resolver un asunto de esta categoría e importancia lo que procede es dimitir y dejar sitio a cualquier otro que, por supuesto, no lo va a hacer igual de mal.

 

 


EL MUNDO.es 19/07/2010 Fernando Lázaro


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